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| Domingo
Faustino Sarmiento
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OBRAS
COMPLETAS
de
Domingo Faustino
Sarmiento
(53
tomos, encuadernados, ARS$2.500.00)
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23,5
x16 cm, 16.000 páginas
tirada total 1.000 ejemplares
(disponible,
entrega inmediata)
De las Obras completas de Domingo Faustino Sarmiento
hay dos versiones, la primera, editada por Augusto Belin
Sarmiento y Luis Montt publicada entre 1884 y
1903 y la segunda, de la editorial Luz del Día de
1948-1956. Para la realización de la presente edición se ha
tomado la de Luz del Día, consultando la de 1884-1903
para salvar eventuales errores propios de la composición gráfica
de la época, tales como trasposición de líneas o páginas, y
líneas o párrafos faltantes y, para componer el tomo L
-ausente en la edición de Luz del Día- se ha utilizado
el volumen original de la edición Belin Sarmiento-Montt.
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Plan
de la obra
1.
Artículos críticos y literarios (1841-1842)
2. Artículos críticos y literarios (1842-1853)
3. Mi defensa. Recuerdos de provincia. Necrologías y biografías
4. Ortografía - Instrucción pública (1841-1854)
5. Viajes por Europa, África y América
(1845-1847)
6. Política argentina (1841-1851)
7. Facundo. Aldao. El Chacho (1845-1863)
8. Comentarios de la Constitución
9. Instituciones sudamericanas
10. Legislación y progresos en Chile
11. Educación popular
12. Educación común
13. Argirópolis
14. Campaña en el Ejército grande
15. Las ciento y una. Época preconstitucional
16. Provinciano en Buenos Aires. Porteño en las provincias
17. La unión nacional
18. Discursos parlamentarios. Primer volumen
19. Discursos parlamentarios. Segundo volumen
20. Discursos parlamentarios. Tercer volumen
21. Discursos populares. Primer volumen
22. Discursos populares. Segundo volumen
23. Inmigración y colonización
24. Organización del Estado de Buenos Aires
25. Política del Estado de Buenos Aires
(1855-1860)
26. El camino del Lacio
27. Abraham Lincoln. Dalmacio Vélez Sarsfield
28. Ideas pedagógicas
29. Ambas Américas
30. Las escuelas. Base de la prosperidad y de la república en los Estados Unidos
31. Práctica constitucional. Primer volumen
32. Práctica constitucional. Segundo volumen
33. Práctica constitucional. Tercer volumen
34. Cuestiones americanas
35. Cuestiones americanas. Límites con Chile
36. Condición del extranjero en América
37. Conflicto y armonías de las razas en América
38. Conflicto y armonías de las razas en América. Segunda parte póstuma
39. Las doctrinas revolucionarias (1874-1880)
40. Los desfallecimientos y los desvíos. Política de 1880
41. Progresos generales. Vistas económicas
42. Costumbres - Progresos (continuación)
43. Francisco J. Muñiz o Horacio Mann
44. Informes sobre educación
45. Antonino Aberastain. Vida de Dominguito. Necronologías
46. Páginas literarias
47. Educar al soberano
48. La escuela ultrapampeana
49. Memorial
50. Papeles del Presidente ( 1868-1874).
Primer volumen
51. Papeles del Presidente (1868-1874).
Segundo volumen
52. Escritos diversos
53. Índice general. Índice onomástico
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Domingo
Faustino Sarmiento según el Colegio Militar de la Nación
Estadista,
literato, periodista, educador y soldado, don Domingo
Faustino Sarmiento nació en la ciudad de San Juan el 15 de
febrero de 1811. Fueron sus padres don José Clemente Sarmiento
y doña Paula Albarracín. Cursa sus únicos estudios regulares
en la Escuela de la Patria que dirigía Don Ignacio F. Rodríguez.
Dedicado en un principio a las labores comerciales, abandonó
esas tareas para alistarse en las tropas que combatían a
Quiroga participando en varias de las acciones contra el Tigre
de los Llanos y sus seguidores. El 10 de junio de 1828 es
nombrado Subteniente de la Segunda Compañía del Batallón de
Infantería Provincial de San Juan creado por el Gobernador Cnl.
Manuel Gregorio Quiroga y Carril. Al negarse a cubrir una
guardia, es encarcelado y puesto en libertad por mediación de
sus parientes. En 1829 con el grado de Teniente se sumó a las
fuerzas unitarias del Coronel Vega y participó en lo combates
de Niquivil y Tafín donde son derrotados por los federales al
mando del Cnl. Francisco Aldao. Más tarde, el 21 de septiembre
en el Combate del Potrero de Pilar, lugar situado a cinco millas
de Mendoza en el que murió trágicamente en medio de la calle
al ser alcanzado en su huida a caballo F. Narciso Laprida, cayó
prisionero salvando la vida por intervención del Gobernador
Villafañe, amigo del Presbítero Oro. El 13 de abril de 1830
con el grado de Ayudante Mayor, se incorporó al Escuadrón de
Dragones, cuya jefatura ejercía el Comandante Bárcena
alcanzando así un tercer grado en la jerarquía militar. En
agosto de ese año se lo destinó al primer Escuadrón de
Caballería Provincial, llegando a San Juan el Coronel Indalecio
Chenaut, comisionado por el Grl. Paz para formar un regimiento
de 600 plazas, llamando a Sarmiento a quién pide
colaboración para el cumplimiento de la misión que le fuera
confiada. El ayudante trabaja al lado de Chenaut durante un mes,
y al cabo de este lapso vuelve al Escuadrón de dragones de las
milicias provinciales. Aunque no existen datos oficiales que lo
confirmen -afirma Augusto G. Rodríguez- que puede tenerse por
seguro que en esta época ya ostentaba Sarmiento el grado
de Capitán. Triunfante Quiroga en 1831, emigró a Chile
en compañía de su padre; en el país hermano hizo de todo;
maestro de escuela en los andes bodeguero y maestro en Pocuro,
dependiente de tienda en Valparaíso, mayordomo de minas en
Copiapó. En ningún momento estas actividades lo desviaron del
estudio de idiomas, de la historia y otras asignaturas. Al
enfermar de cuidado volvió para reponerse a San Juan en 1836.
Con don Ignacio Cortínez y don Antonino Aberastain fundó el
periódico El Zonda, en cuyas columnas se ocupó de política
y de educación pública. Hostilizado por Benavidez siguió su
prédica hasta que éste ordenó la suspensión del periódico y
el destierro inmediato de su redactor. Sarmiento
pasó una vez más los Andes y en Chile se dedicó a impulsar la
educación y el periodismo. Por su iniciativa el Gobierno fundó
la primera Escuela Normal de preceptores de la América del Sur
(1842); él la dirige, y al año siguiente fue nombrado miembro
del Cuerpo Académico de la Facultad de Filosofía y
Humanidades. Publicó textos escolares, cartillas y silabarios,
escribiendo asimismo polémicos y comprometidos artículos en
diarios donde fue redactor fundador como "El Progreso"
(1842- 1845) y el "Heraldo Argentino" y en "El
Mercurio". Ensayó el género autobiográfico en Mi
Defensa (1843), compuso un trabajo sobre fray Félix Aldao y
su obra cumbre y para muchos la más significativa de la
literatura hispanoamericana del siglo: Facundo, o Civilización
y Barbarie. Después viajó a través de Europa, Africa y
los Estados Unidos en el lapso 1845-1848; enriqueciendo su
formación de autodidacta. De vuelta en Chile entrega a la
estampa dos obras perdurables, en 1849: los Viajes y Educación
Popular, su libro preferido. Preconizó al año siguiente la
unión de los argentinos sobre bases federalistas en Argirópolis
y narró su vida en la mejor escrita y la más tierna de sus
producciones: Recuerdos de Provincia. Cuando Urquiza se
pronunció contra Rosas, fue a ofrecerle sus servicios, junto
con el Teniente Coronel Bartolomé Mitre y los Coroneles Aquino
y Paunero. Se incorporó al Ejército Aliado y Urquiza, quién
le reconoció el grado de Teniente Coronel, lo nombró redactor
del Boletín de la Campaña. Cumplió con la labor encomendada
siguiendo como oficial en sus filas que nuclearon tropas
argentinas, uruguayas y brasileñas hasta la victoria de Caseros
el 3 de febrero de 1852. Luego, al no entenderse con el vencedor
de Rosas, pidió su retiro del servicio activo. Su destierro
voluntario en Chile duró hasta 1853, año en que regresó al
entonces Estado de Buenos Aires, cuyo gobierno el 8 de octubre
le otorgó el grado de Tcnl. efectivo y le dio el alta en el Ejército
Provincial. Redactó "El Nacional", fue concejal
fundador de la Municipalidad porteña (1856), Director de
Escuelas (1856-1862) y Senador en la Legislatura de
Bs. As. en 1857, 1860 y 1861. En 1857, el Gobernador Pastor
Obligado lo designó Jefe de Estado Mayor del Ejército
Bonaerense de Reserva, con el grado de Teniente Coronel que
acampado en Palermo estaba a las órdenes del Cnl. Martínez.
Fue convencional en la Constituyente de 1860, convocado
para tratar la reforma de la Constitución Nacional de 1853 y Ministro
de Gobierno en la administración del Grl. Bartolomé Mitre,
del Estado de Bs. As. Después de la derrota de Cepeda, el 23 de
octubre de 1859 fue nombrado segundo jefe de línea de
defensa habiendo alcanzado a fortificar la quinta de Lezama
hasta la llegada del Grl. Mitre que asumió el mando. Tras la
victoria del ejército de Buenos Aires, después de Pavón, 17
de septiembre de 1861 fue a las provincias cuyanas con la
expedición del General Paunero como Auditor de Guerra.
Por decreto del Poder Ejecutivo Nacional del 28 de marzo de
1863, el Cnl. Domingo Faustino Sarmiento fue nombrado Director
de la guerra y Comandante General de las fuerzas de línea y
milicias de San Juan, Mendoza y San Luis; el despacho que lo
acreditó en el grado le fue remitido al Cnl. Sarmiento por
resolución dictada tres días después de ser nombrado Director
de la guerra contra el Grl. Peñaloza. A poco de arribar a San
Juan fue elegido Gobernador, funciones que desempeño
hasta 1864, en que fue designado Ministro Plenipotenciario y
Enviado extraordinario de la República Argentina cerca de los
gobiernos de Chile, Perú y Estados Unidos. Hallándose en
el país del Norte publicó la Vida del Chacho, en 1867,
y al año siguiente fue elegido Presidente de la República,
llegando a Buenos Aires el 29 de agosto de 1868. Durante su
Presidencia (1868-1874) creó la instrucción primaria, superior
y graduada y fundó con fondos nacionales escuelas primarias, en
varias provincias. De Europa importó gabinetes de ciencias y
colecciones de historia natural. Creó escuelas normales anexas
a los colegios nacionales de Corrientes y de Concepción del
Uruguay. Fundó el Colegio Militar, la Escuela Naval, y escuelas
de arboricultura y agronomía en San Juan, en Mendoza, y más
tarde en Tucumán y Salta. "Aún no acallados los ecos de
la Guerra del Paraguay y ya en el poder como Presidente de la
Nación, surgió en la mente del ilustre sanjuanino -señala Isaías
J. García Enciso-, la inquietud de organizar un instituto de
formación de oficiales para el Ejército". EI 9 de agosto
de 1869, antes de cumplir su primer año como Presidente,
Sarmiento envía un mensaje a la Cámara de Diputados adjuntando
un proyecto sobre creación de una escuela castrense. Después
de ser tratado y aprobado en ambas Cámaras el Poder Ejecutivo
promulga la ley correspondiente el 11 de octubre de 1869
"colocando -dice el mismo autor- la piedra fundamental de
un futuro promisorio en la formación de los profesionales
militares. Se ponía en marcha la empresa que tanto necesita el
país y que por tantos años esperó el Ejército. De ella saldrían
con los años, Presidentes de la Nación, ministros,
legisladores, conductores de sus ejércitos en paz y en guerra,
soldados todos de la Patria y en muchos aspectos arquitectos de
su destino". En su mensaje de apertura del H. Congreso de
la Nación en el año 1872 el Presidente D. F. Sarmiento así se
expresaba textualmente: "Me es grato anunciaros que la
Escuela Militar funciona con el más cumplido éxito hace ya un
año y que los hábiles profesores que la dirigen llenan
satisfactoriamente los objetos de esta institución, que son
dotar al ejército de oficiales científicos, ya que el arte de
la guerra, por el material que requiere y sus medios poderosos
de destrucción, pone el valor al servicio de la ciencia y el
genio". Al año siguiente en su mensaje anual de apertura
vuelve a referirse a ella: "La Escuela Militar, ha hecho ya
por los progresos rápidos de sus alumnos y la solidez de la
educación que reciben los cadetes, las bases de una mejora
gradual en el servicio de las armas, tal como lo requieren las
necesidades de la guerra moderna. El cuerpo de profesores que la
dirigen ha dejado satisfecho el propósito de su creación y los
mejores sistemas europeos sirven de norma a sus tareas".
Estableció la enseñanza para ciegos y sordomudos, e hizo
practicar el censo escolar. Fundó el Museo de Historia Natural,
trajo a sabios como Burmeister y fundó la Academia de Ciencias
de Córdoba. Fomentó la obra edilicia de Buenos Aires y creó
el Jardín Zoológico y el Jardín Botánico. Ocupó luego una
banca en el Senado (1875-1879), donde reactualizó el credo
de toda su vida y pronunció discursos memorables. El 12 de
julio de 1877 fue ascendido a Coronel Mayor. Volvió a
dirigir la instrucción primaria en la provincia de Buenos Aires
para entonces y en el orden nacional en 1881. En momentos muy
difíciles desempeñó efímeramente, en 1879, la cartera del
Interior. Publicó en 1883 su libro: Conflicto y armonías de
las Razas en América; fue en misión cultural a Chile, al año
siguiente, y publicó en 1885, su último y combativo periódico
"El Censor". Dió a conocer a un sabio y a un héroe
eminente en: Vida y eventos del Coronel Francisco J. Muñiz
y, en 1886, volcó todo su cariño y emoción de padre en Vida
de Dominguito. Tuvo amor al árbol y a la naturaleza toda y,
viejo ya, escribió un tratado de Selvicultura. Viajó al
Paraguay en 1887 para reposar su quebrantada salud, y volvió
con el mismo objeto al año siguiente. Publicó una serie de artículos
tendientes a promover el adelanto industrial del país vecino y
conservó a pesar de sus achaques físicos, el ritmo febril de
actividad de sus mejores días. Su muerte, acaecida el 11 de
septiembre de 1888, conmovió profundamente al opinión pública
del continente. Su cadáver, de acuerdo a un deseo suyo, fue
envuelto en la bandera de los cuatro pueblos a los cuales
sirviera: la Argentina, Chile, el Paraguay y Uruguay. Sus restos
fueron inhumados en Buenos Aires el 21 de septiembre; al
despedirlos, Carlos Pellegrini sintetizó el sentir general
proclamándolo el cerebro más poderoso que haya producido América.
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Domingo
F. Sarmiento 1811-1888
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Conocido
en el mundo de las letras por sus escritos, Domingo Faustino
Sarmiento puso las bases del desarrollo económico argentino
al estimular durante su presidencia la enseñanza pública, el
comercio, la agricultura y los transportes. Sarmiento
nació el 14 de febrero de 1811 en San Juan, Argentina. A los
quince años comenzó a ejercer la enseñanza en su ciudad natal
y posteriormente inició su carrera política como legislador
provincial. En 1831 se exilió en Chile, donde trabajó como
minero y maestro de escuela. Volvió a San Juan donde prosiguió
sus tareas en la enseñanza y el periodismo. Destacó en sus
ataques contra Juan Manuel de Rosas, quién lo obligó a
exiliarse de nuevo en Chile en 1840. En este país su actividad
fue muy notable, tanto en la enseñanza, se le confió la
organización de la primera escuela del magisterio de Sudamérica,
como en el periodismo, publicando artículos en el Mercurio de
Valparaiso y en El Progreso de Santiago. Durante sus años de
exilio viajó y publicó obras literarias. Visitó los Estados
Unidos y Europa, donde conoció a pedagogos y escritores. En
1845 publicó su primera gran obra: Civilización y barbarie:
vida de Juan Facundo Quiroga, y aspecto físico, costumbres y hábitos
de la República Argentina, novela bibliográfica en la que
atacaba el régimen de Rosas. A pesar de sus insuficiencias y su
estilo poco cuidado, su influencia fue considerable. Mayor vigor
literario alcanzó Sarmiento en Mi defensa (1843) y Recuerdos
de provincia (1850), que pueden ser consideradas como las
primeras grandes manifestaciones de la narrativa argentina.
En 1850 se incorporó al ejercitó de Justo José de Urquiza,
que derrotó a Rosas en 1852. Sarmiento participó en la
guerra como corresponsal. Fruto de eso fue la publicación en
ese mismo año de la Campaña del Ejército Grande. No
obstante, pronto se enemistó con el nuevo gobernante, por lo
que volvió a Chile, de donde regresaría en 1855. Entonces se
estableció en Buenos Aires, donde se puso al servicio de su
administración a la vez que militaba el partido de Bartolomé
Mitre. Diputado el congreso constituyente de Santa Fe, en 1860,
fue nombrado gobernador de San Juan dos años más tarde.
Entre 1864 y 1868 desempeñó el cargo de ministro
plenipotenciario en Chile, el Perú y los Estados Unidos. En
este último país lo sorprendió su designación como Presidente
de la República Argentina, cargo y honor que recayó sobre
él por motivos de prestigio y, sobre todo por circunstancias
políticas al llegarse a un acuerdo entre los partidarios de
Mitre y de Valentín Alsina. Durante su período presidencial
impulsó aquello por lo que había luchado toda su vida: la
educación y la cultura de su pueblo, actuando sobre todo en el
fenómeno de la enseñanza general y la organización del
magisterio, y también en la extensión de ideas liberales, que
se centraban en los principios democráticos, las libertades
civiles y la oposición a los regímenes dictatoriales. Pero
también tuvo que enfrentarse a problemas internos que podrían
haber tenido graves consecuencias en el futuro del país, como
la insurrección federalista de Entre Ríos 1870-1873 y un
pronunciamiento de Mitre. Al terminar su gobierno Sarmiento,
continuó en la política, actuando sobre todo en el campo de la
educación. Como senador (elegido en 1875), como ministro
del interior (nombrado en 1879) y como superintendente
general de escuelas (1881) promovió la expansión de la red
ferroviaria, facilitó la llegada de inmigrantes y fundó una
escuela de magisterio, una naval y diversos colegios militares y
bibliotecas provinciales.
A partir de 1880, tras la elección presidencial de Julio
Argentino Roca, Sarmiento fue alejado de la política y continuó
su labor literaria. Así, en 1883 publicó Conflictos y Armonías
de las Razas en América y, en 1885, editó su última obra La
vida de Dominguito, biografía de su hijastro Domingo Fidel
Sarmiento que murió en el transcurso de la guerra contra
Paraguay iniciada en 1865. En los últimos años de vida Sarmiento
seguía colaborando con pequeños periódicos escribiéndoles
sus obras. Murió en Asunción del Paraguay el 11 de septiembre
de 1888.
Fue Domingo Faustino Sarmiento un político ilustre, un
pedagogo eminente para su época, un escritor pródigo y un
orador destacado. De temperamento agresivo, su pluma hería como
una espada y, su continua y exasperada combatividad le acarreó
numerosos problemas y enemistades. Por otro lado, al haber
permanecido durante muchos años fuera de Argentina, sus
contemporáneos lo acusaron de ignorar a menudo las realidades
de su propio país. En cualquier caso lo más destacado de su
actividad pública fue sin duda su empeño para elevar el nivel
educativo de su pueblo, objetivo que en parte consiguió.
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En
homenaje a Domingo
Faustino Sarmiento,
la Conferencia Interamericana de Educación, integrada por
educadores de toda América, reunida en Panamá en el año 1943,
estableció el 11 de septiembre como Día
del Maestro.
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autores argentinos
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* José Hernández
* Roberto Fontanarrosa
* Silvia Freire
* Sergio Sinay
* Jorge Bucay
* María Elena Walsh
* Quino, Joaquín Lavado
* Jorge Luis Ferrari
* Marcos Aguinis
* Domingo Faustino Sarmiento
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